Filosofía

Es imprescindible remarcar que, en fotografía, cada instante es irrepetible y en lo que a fotografía de boda se refiere esta es la clave para captar cada instante desde fuera, sin intervenir en la escena, sin maquillar nada, para que no pierda su esencia. En un día ya de por sí idílico no hay que poner nada más, simplemente estar ahí e intentar ser fiel a la belleza natural del momento.

El día de la boda es un día de nervios, carreras contra reloj, prisas… Para que la fotografía no sea un motivo más de nervios en todo esto es imprescindible conocernos antes de ése momento y la mejor manera, sin duda alguna, es hacer una sesión de Preboda, que ofrezco como regalo personal a cada pareja. Este día lo pasaremos paseando (preferiblemente por el campo o la playa, es el mejor ambiente para que no sintáis el agobio de la ciudad y la gente y estéis, así, más relajados), charlando, conociendo vuestros gustos y preferencias mientras se va haciendo el reportaje de Preboda de una forma relajada y sin poses ni artificios, dejando que seáis vosotros mismos. Es impresionante el cambio que se produce en la actitud ante la cámara el día de la boda habiendo hecho este reportaje previo, las parejas están siempre más relajadas, confiadas y deshinibidas  y eso se traduce en mejores y más bellas imágenes de vuestro gran día.

Y en lo que al día de la boda se refiere… ¡relajaos y disfrutad! haced lo posible por olvidar los detalles minúsculos que os rodean y centraos en lo que realmente estáis viviendo, será un momento único en vuestras vidas y pasará muy rápido. Es Vuestra Boda, ¡disfrutad!.

El reportaje de boda es algo único, los recuerdos que tengáis dentro de muchos años de ese día dependerán en gran parte de este trabajo y es por eso que me gusta hacerlo de la forma más sencilla, con luz natural (siempre que se pueda), con escenarios de naturaleza a ser posible… todo lo que ayude a mostraros tal y como sois.

Gracias por tener en cuenta estos consejos y dedicarles vuestro tiempo.

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